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¿Por qué el 5 de mayo y no el 2 de abril?

Silvino Vergara Nava

«Varias gavillas, con el pretexto unas,

de pertenecer al bando conservador,

y otras, sin, color político, todas

cometen depredaciones y continuos roben los

caminos y rancherías».

Anónimo, abril de 1859

¿Por qué se festeja tanto el 5 de mayo y no el 2 de abril en Puebla?, hemos pasado la primera semana de abril de 2024, y resulta que pocos, muy pocos, recordaron los sucesos del 2 de abril de 1867, menos aún las instituciones del Estado, desde luego que muchos, pero muchos desconocen ambas fechas, otros más desconocen los sucesos del 2 de abril de 1867, en donde el ejército del gobierno constitucional, pudo recuperar la ciudad de Puebla, del sitio en que se encontraba por el ejército francés, fue un suceso muy importante para la historia de México, dice la historia que la batalla se fraguó en lo que es el convento del Carmen, en pleno centro histórico de Puebla, se estaba recuperando el poder a cargo precisamente del gobierno constitucionalista, encabezado por Benito Juárez García y era la inminente derrota de Maximiliano, y después, su ejecución en el cerro de las campanas en Querétaro, con sustento en una ley promulgada por Juárez el 25 de enero de 1862, que imponía la pena de muerte, aun permitida en la Constitución de 1857, en su artículo 23.

Así, en cualquier libro de la historia maltrecha de nuestra nación del siglo XIX, llena de confusiones, complicaciones, venganzas, envidias, contradicciones, etc., se sabe que el año de 1867, fue muy importante para la historia de México, pues fue la recuperación del poder legítimo por el gobierno que debería de estar a la cabeza de la nación jurídicamente, al estar sustentado en la Constitución de 1857, siendo, por tanto, el presidente de México Benito Juárez García, con esta fecha del 2 de abril, de la toma de la ciudad de Puebla, con que se inicia lo que representó mayor estabilidad, del México tan convulsionado con batallas, protestas, planes políticos, invasiones, etc.

Pero, el problema de esa fecha del 2 de abril de 1867, en donde el ejército logró dominar la ciudad de Puebla, es que, el general que encabezaba esa proeza era, ni más ni menos que, Porfirio Díaz, que en su momento fue contrario a Benito Juárez, cuando este se reeligió en la presidencia de la República, y el primero que lo objetó fue Porfirio Díaz, desde la ciudad de Oaxaca en el denominado Plan de la Noria.

Y esa, es la respuesta por la que el 2 de abril de cada año pasa a segundo término, como si no hubiera sucedió nada extraordinario en esa fecha, porque resulta que, un enemigo del sistema, sobre todo del que fue partido oficial durante setenta años, que una de sus banderas de la historia monumental era asumir que un enemigo del pueblo fue Porfirio Díaz, por lo cual, no podemos subrayar ningún mérito de ese general, porque era el enemigo de la historia monumental.

Hay que recordar que, la historia monumental es la que hacen las naciones, con la finalidad de enaltecer lo que políticamente conviene enaltecer y olvidar y callar lo que políticamente corresponde silenciar, y una de esas fechas que se ha silenciado durante mucho tiempo en México es el 2 de abril de 1867, por ello es que, pasa desapercibida.

En lugar de insistir en esa fecha del 2 de abril, se le ha dado preferencia en la historia monumental, en los libros de texto, en las ceremonias, en las clases de historia, al día 5 de mayo de 1862, que si bien, no deja de ser patriótico y extraordinario poder en una batalla, derrotar al ejército francés, lo cierto es que, esto representó solamente una derrota de lo que posteriormente, fue la invasión de llegar a poner a un gobierno extranjero en México, como fue con Maximiliano.

Además, quien resultó el héroe de esa batalla fue Ignacio Zaragoza, general del ejército constitucional del gobierno de Benito Juárez, que falleció al año siguiente de esa batalla, es decir, no hubo mayor referencia para la historia de México con este personaje, por ello es que la historia monumental da prioridad al 5 de mayo de 1862 y no al 2 de abril de 1867. Por eso es que, se ha sentenciado que la historia la escriben los ganadores, en este caso, los ganadores debían de imponer o crear un enemigo, y que mejor que, durante mucho tiempo, el enemigo de nuestra historia fue: José de la Cruz, Porfirio Díaz Mori, y desafortunadamente, lo sigue siendo. (Web: parmenasradio.org)

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