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¡NO OIGO!

Introduction

“El Estado existe, pero no funciona, al menos,

para la defensa del interés general.

El Estado, como la más perfecta máquina

de producir obediencia”.

Juan Carlos Monedero

En estos días de agosto de 2023, nuevamente se presentó un hecho bochornoso de parte del titular de la administración pública federal, que consistió en que, aparentemente, no escuchó sobre los cuestionamientos que se le hacían por los reporteros, respecto a los trágicos sucesos de los jóvenes desaparecidos en el Estado de Jalisco. Como no escuchó, pues allí terminó su conferencia matutina.

Pero, este suceso que se presentó este mes de agosto, no es algo nuevo, ya se ha presentado en otras ocasiones en esta administración pública federal. Pareciera que, se trata de una postura muy recurrente, para no involucrarse en los temas más preocupantes del país, y esto es lo que tiene a mucha población decepcionada con el gobierno de la “transformación”, pues si nos regresamos hace seis años, el problema era el mismo, y por ello es que, tantos votaron por esa transformación, pues también, al igual que ahora, los temas más escabrosos de la nación, no eran tocados por los titulares de la administración pública federal, se hablaba de otras cosas, menos de esos temas que son los que preocupan a la sociedad, pero que los gobiernos federales se ven rebasados o impotentes para afrontar, menos aún para resolver.

Esa postura que asumieron los titulares del Poder Ejecutivo, sigue siendo la misma postura actual, por ello es que, hay detractores con lo que está sucediendo actualmente, en donde se han presentado muchos distractores de los problemas centrales del país.

Uno de estos distractores son esta especie de precampañas a la presidencia, en donde los propios candidatos del partido oficial, se enfrascan en algún debate, como para desviar la atención de la población, en tanto, los medios informan como son los mítines, difunden alguna frase no comprometedora que se da en esas manifestaciones por estos personajes que, dicho sea de paso, dejaron abandonados sus cargos públicos por estos eventos. Y eso, si aparecen las fotografías de la acumulación de personas que se presentaron en esos mítines, algunos, los pocos, convencidos de acudir para escuchar las propuestas, pero, la mayoría que acude obligada o engañada a acudir a esos eventos que no dejan nada, resultan totalmente estériles, pero cumplen con el cometido de desviar la atención a lo que es central en el país.

Uno más de estos temas, para poder esquivar los problemas centrales, son las ocurrencias en el contenido de los libros de texto gratuitos para la primaria y secundaria, que han llegado a la promoción de amparos por los detractores de estos, que diversos gobiernos estatales se comprometan a no distribuirlos. Pero, en el fondo, no se ha explicado de esos cambios en esos libros de texto, y que, se elaboraron y editaron, de la misma forma que sucedía en las administraciones públicas federales previas, sin oír, más que a quienes conviene escuchar. Una muestra más a los arrepentidos de la transformación, pero más que eso, se ha vuelto un distractor más de los problemas actuales de la nación, pues se trata de problemas artificiales, es decir, creados por el propio sistema para abrir el debate y la discusión, en tanto, lo central se deja pasar por sí solo, y que no se pueda ocupar tiempo para ello, menos para mostrar alguna solución al respecto.

Los problemas centrales nadie los atiende, solamente una vez que han pasado las desgracias o las consecuencias, es hasta ese momento que entonces, se acude a tratar de resolverlos, y esto es lo que causa más indignación, la intervención de los organismos del Estado una vez que se dieron esos sucesos, que bien se pudieron evitar o por lo menos, disminuir sus consecuencias.

Son los casos de lo que está sucediendo con la economía del país, la inseguridad pública, la falta de atención a los problemas más urgentes y demandantes que se han quedado a la deriva. En parte, porque no se sabe como afrontarlos, como es el caso de la corrupción, que sigue igual o peor, y en otra, porque dentro de los pasillos del Palacio Nacional, existe mucha soberbia y no se reconoce que se toman medidas que, a veces, no funcionan, como es el caso de la reforma para acabar con las outsourcing, o bien, el suministro de medicinas, o el trato a los migrantes, de todo ello, es necesario tomar otros caminos, más apropiados, pero si lo que subsiste es la soberbia, está ciega para observar las consecuencias que se están suscitando y por eso, terminamos, como en la misma situación por la que se votó hace casi seis años, en donde el ciudadano de pie, estaba buscando quien no diera la espalda a los problemas, es decir, que no respondiera: ¡No oigo! (Web: parmenasradio.org)

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