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La defensa fiscal sin retorno

Silvino Vergara Nava

“Quien busca la verdad no se

mete en política. En la política

no se busca la verdad, sino el poder.

Y todo cuanto sirve para lograr

esta meta es buena.

No hay otra política”.

Zygmunt Bauman

En este inminente fin de sexenio e inicio del año de 2024, es un momento oportuno, como para evaluar lo que ha sucedido en los últimos tiempos en la defensa fiscal de los contribuyentes, particularmente, durante esta administración pública federal, ¿qué ha sucedido en los tribunales, en las instancias administrativas, en las resoluciones de las autoridades fiscales?, sobre todo que, si esta administración publico federal es de la transformación, entonces, ¿cuál ha sido la transformación de los medios de defensa de los contribuyentes?

Pero, más que transformación en la defensa fiscal de los contribuyentes para una mayor tutela de sus derechos, pareciera que ha sucedido exactamente lo contrario, en realidad esa transformación no llegó a la defensa fiscal del contribuyente, particularmente, del contribuyente de a pie, la mediana, pero sobre todo la pequeña y microempresa, que no cuentan con toda la infraestructura necesaria para el cumplimiento de sus obligaciones fiscales, menos aún para una adecuada defensa, pues se han convertido los procedimientos de la autoridad fiscal en una serie de laberintos y trampas procesales que no le permiten una adecuada defensa como contribuyente, empezando con el buzón tributario que por desconocimiento, por confianza excesiva, por falta de previsión ha dejado a miles de contribuyentes sin la posibilidad de acudir a un medio de defensa en los casos de las liquidaciones de las autoridades fiscales o bien, de las simples multas, esto ha ocasionado que se vea en la necesidad de interponer cualquier instancia, en muchas de las ocasiones para tomarse su tiempo y ordenar las ideas de lo que se puede hacer ante los plazos vencidos, medios de defensa que se quedaron en camino por no poder dar seguimiento a los mismos, ahora con las causales de revocación del certificado del sello digital o bien, de la negativa para la renovación de la firma electrónica avanzada.

Contribuyentes que cuentan con adeudos fiscales que no pudieron impugnar por el desconocimiento en el manejo del buzón tributario, que a decir de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es un mecanismo ágil para la interrelación entre autoridad fiscal y contribuyente, por lo cual, se las han ingeniado para hacer frente a esos adeudos ya consentidos por el simple paso del tiempo.

Hay que recordar que el 6 de marzo de 2020, se publicó la reforma al artículo 28 de la Constitución, en donde se prohíbe, por iniciativa del ejecutivo federal, la condonación de impuestos, esto ha ocasionado que la salida de muchos contribuyentes sea interponer la denominada “reconsideración administrativa”, al grado de que, han sido tantos que hay precedentes ya recientes de la Corte sobre el tratamiento de esta figura prevista en el artículo 36 del Código Fiscal de la Federación, todo porque no hay programas de condonación, quito descuento por lo que se generan una serie de complicaciones de defensa a los contribuyentes.

En el caso de las invitaciones, que si bien nacieron en la década de los noventa en el código fiscal de la federación, se han convertido en estos tiempos en la principal herramienta de la autoridad fiscal para fiscalizar y recaudar, siendo el éxito de estas invitaciones, la incertidumbre que generan en cuanto a sus plazos, requisitos para la solventación de las invitaciones, tiempos de respuesta de la autoridad, es decir, se ha usado esa falta de precisión para mantener al contribuyente en la indefensión permanente. A esto habrá que adicionar que las formalidades en los procedimientos de fiscalización ya dejaron de ser tan importantes como para que provoquen la nulidad lisa y llana de sus actuaciones, por tanto, lo que ha sucedido es lo contrario, se ha permitido que las autoridades hagan los procedimientos sin el mayor escrúpulo y formalidad ante el contribuyente, lo que anteriormente era una nulidad por lo menos para efectos, hoy estamos ante sentencias de validez, y lo peor de todo que, sentencias de nulidad lisa y llana, se han convertido en reposición de liquidaciones, procedimientos, oficios de observaciones, últimas actas parciales, etc., sin que se tenga la claridad suficiente de los alcances y consecuencias de los tipos de sentencia en el juicio contencioso-administrativo, por ello es que, si se hace una evaluación de la defensa fiscal del contribuyente en estos últimos tiempos, es evidente que se ha llegado a un punto que, por lo contrario, a la mayor protección de los derechos de los gobernados, se ha convertido en una serie de acciones totalmente lesivas a los derechos primarios de los particulares, dando como consecuencia que en la defensa fiscal no hay retorno.

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