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La Constitución no es un poema

Silvino Vergara Nava

“La Constitución es una ley. No un poema.

La Constitución no significa cualquier cosa

que a alguien le plazca. Así, la Constitución

no puede tener cualquier significado”.

A. Boggiano.

El pasado 5 de febrero de 2024, se presentaron 20 iniciativas de reformas constitucionales por parte de la Presidencia de la República. Sí, exactamente: ¡20 iniciativas de reformas constitucionales! Y ¡Al final del sexenio!, algo inédito, pues sucedía en las anteriores administraciones públicas federales que, en el primero o segundo año de los gobiernos, se implementaban las reformas constitucionales para con ellas implementar los programas políticos del gobierno entrante, sin embargo, aquí sucedió al revés, se hace al final de la administración pública federal que es exactamente en el mes de septiembre de 2024.

Las reformas propuestas están cargadas de muchos buenos deseos, sin embargo, la Constitución no es un poema, por más buenas intenciones que se puedan implementar en la Constitución, siempre es necesario considerar la efectividad de esos principios, de lo contrario caemos en problemas muy graves de que las normas constitucionales se conviertan en lo que la doctrina ha sostenido como: “Cláusulas dormidas” o también denominadas “normas de papel”, es decir, que se cuenta con textos constitucionales que no son nada efectivos, que no se pueden materializar en el sistema jurídico, sea por imposibilidad jurídica o bien, por imposibilidad práctica, esto es, por falta de recursos económicos, problemas sociales, etc., por ello es que, la Constitución no puede tener cualquier contenido.

Precisamente, para poder contar con normas constitucionales que no se trate de meras cláusulas dormidas, es que resulta necesario que se pueda, para la aprobación de esas reformas constitucionales, pasar por un proceso democrático sumamente largo y consensuado por la sociedad, es decir, una reforma constitucional es necesario que deba de pasar por muchos foros para que cuente con la mayor legitimidad posible, de esa forma es que, debe ser lo más lento o pausado para que se permita escuchar a la academia, esto es las universidades, profesores, investigadores, estudiantes, pasando por los colegios de profesionistas, por los comerciantes, empresarios, desde luego, empleados, obreros, sindicatos, etc., es decir, no se puede permitir una reforma constitucional inmediata, cómo sucedió alguna vez con la reforma en 2013, la denominada: “Reforma energética” de diciembre de aquel año, en donde pasando por diversas entidades federativas, la noticia era que más se tardaban en llegar los legisladores a los recintos legislativos y pasar lista que, la cesión en donde autorizaron aquella reforma constitucional. Verdaderamente, esas formas de aprobación fueron una vergüenza para nuestro país.

Así, es que las constituciones deben de cumplir con un principio que se le denomina: “Principio de rigidez constitucional”, que consiste en que, las constituciones no deben de reformarse continuamente, por lo cual para la reforma constitucional debe de cumplirse con un procedimiento más escrupuloso y complejo que la reforma de cualquier disposición legal. Así, contamos con que, una reforma constitucional debe de pasar por las entidades federativas, por lo cual, no debe ser tan sencillo para que, se modifique una disposición constitucional.

Además, cuando se trata de reformas constitucionales, estas no pueden aminorar, reducir, menospreciar los derechos fundamentales, es decir, si bien es posible la existencia de reformas constitucionales, estas tienen ese límite, por eso es que, deben de cumplir con un proceso más escrupuloso que la reforma de cualquier disposición legal. Limitado a que esas reformas constitucionales no disminuyan el alcance de los derechos fundamentales, y es a lo que, se ha denominado como: “El derecho de los muertos”, esto es que, los derechos fundamentales no pueden ser modificados atendiendo a que son: “Propiedad de los muertos”.

La reducción de los derechos fundamentales, sobre todo sustentándose en ese grito después de la segunda guerra mundial: “Nunca más”, esto es, “nunca más” los genocidios o politicidios, “nunca más” los regímenes dictatoriales, fascismo, etc., por ello es que, los derechos fundamentales no pueden disminuirse, lo cual es una limitante en las reformas a cualquier Constitución.

Debido a todo ello es que, no pueden ser las reformas constitucionales poemas, menos aún simples ocurrencias de políticas públicas, por ello es que, tiene tantas limitantes las reformas constitucionales para evitar que se caiga en consecuencias que provocan graves afectaciones a las poblaciones, pues es sabido que, en los inventos en los laboratorios, son los ratones de esos laboratorios los que ponen a prueba esas innovaciones, en el campo jurídico no es así, las innovaciones jurídicas, sobre todo, las reformas constitucionales, quienes fungen como ratones de laboratorio somos nosotros: “Los ciudadanos de a pie”. (Web: parmenasradio.org)

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