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¿ESTAMOS ACOSTUMBRADOS AL ESTADO PATERNALISTA?

Introduction

“¿Por qué el sistema de gobierno neoliberal es tan estable? ¿Por qué encuentra tan pocas resistencias? ¿Por qué todas ellas en seguida resultan ser ineficaces? ¿Por qué hoy, no es posible ninguna revolución a pesar de la desigualdad cada vez mayor entre ricos y pobres?”

Byung Chul-Han

La historia en México o por lo menos, la que nos han contado e instruido, es aquella en donde el Estado desde que somos independientes, siempre lo hemos visto como imposición, como fuerza y muchas de las ocasiones como simple violencia, por ende, no se espera nada del Estado por parte del ciudadano de a pie, más que malas noticias, restricciones a nuestras libertades, aumento de impuestos, expropiaciones, confiscaciones, detenciones arbitrarias, etc. poco podemos esperar del Estado y de sus instituciones en México, siempre hemos visto al poder como una imposición, muy pocas veces como algo que sea parte de nosotros o que verdaderamente nos represente. Y, si los dirigentes han sido nombrados vía electoral, hemos hecho nuestra, la frase lapidaria del uruguayo Eduardo Galeano: “En América Latina se vota, pero no se elige”.

El Estado paternalista no es algo que hemos visto regularmente en México, entendido como aquel en donde las instituciones del Estado se brindan a la población, particularmente otorgando derechos sociales, como son los derechos a la salud, a la alimentación, al medio ambiente, a la educación, a la cultura, etc., es decir, aquellos derechos establecidos en los artículos 3 y 4 de la Constitución Mexicana.

Es más, todavía nuestras generaciones más adultas, constatan que el Estado, si acaso, otorgaba algunos derechos a la educación, con las escuelas y universidades públicas, pero hablar de derecho a la salud, pensiones, etc., este inicio a finales de la década de los cuarenta del siglo pasado, y únicamente para los empleados, respecto a los derechos a la vivienda, fue mucho más reciente, hasta la década de los setenta y, con una gran dosis de corrupción, es decir, no ha pasado mucho tiempo que en México las instituciones del Estado se han brindado en satisfacer derechos sociales.

Entonces, cuando el Estado y sus instituciones se brindan en suministrar esos derechos, en esas contadas ocasiones, en donde observamos que, se otorgó algo tan excepcional, es que consideramos no que es un derecho, o bien, una obligación constitucional por parte del Estado, es más, generalmente no entendemos por qué el Estado está brindando esos servicios a la población, por lo que entonces, asociamos esos derechos, como un beneficio dado por el gobernante en turno. Pero, propiamente otorgado por la bolsa o el patrimonio de este, por sus buenos propósitos, porque por fin correspondió a un buen gobernante abrirle los ojos para voltear a ver a su población, y suministrarle esos servicios.

En realidad, lo vemos como dádivas, regalos, beneficios excepcionales, sin entender que se trata de un derecho constitucional, que recientemente se está materializando, desde luego que, tampoco nos ponemos a meditar si es que eso será temporal o cuanto tiempo se podrá contar con ello, por ello es que, como es algo excepcional, se valora, pero a título personal de quien resulta titular de ese gobierno por ese determinado periodo, pues se insiste, que pareciera para la población en general que, para financiar esos recursos, lo que sucedió fue que, lo saco de su bolsa, de sus recursos propios de aquel gobernante.

Así, sostenemos que esos derechos otorgados, no son suministrados por las instituciones del Estado, sino por el titular de aquel, en resumen, no estamos acostumbrados a un Estado paternalista, como si ha sucedido en otras naciones, particularmente europeas, en donde llevan mucho más tiempo viviendo de la materialidad de esos derechos sociales, por lo que, un movimiento en falso, es decir, disminuyendo sus derechos es que se presentan protestas y grandes movimientos en contra de esas determinaciones de los dirigentes que pretenden reducir aquellos derechos.

De esta forma, podemos comprender lo que sucede con las encuestas respecto a la gran ventaja que tiene el ahora partido oficial con otros partidos políticos actualmente en México, porque este durante su mandato se ha encargado de explotar ese Estado paternalista, a pesar de que muchos de esos derechos ya se disponían, e incluso, en mejor forma de cómo se otorgan actualmente, pero finalmente, se ha podido explotar ese uso de los recursos económicos para dotar de esos derechos sociales. El problema es que, cuando ese discurso quede agotado, porque los recursos económicos no son ilimitados, entonces: ¿Y después qué? (Web: parmenasradio.org)

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