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Disminución de la deserción escolar: Espejismo académico

Silvino Vergara Nava

“La escuela debe formar ciudadanos

 libres, no regimientos de ordenancismo

 fanático que probablemente acabarán

reciclando la represión que han sufrido

en violencia contra chivos expiatorios

que sus jefes les designen”.

Fernando Savater

En las estadísticas de los últimos días del mes de enero de 2024, se ha sostenido que se disminuyó considerablemente la deserción escolar, lo cual las autoridades escolares han sostenido que es una victoria sobre ese problema añejo en México, sin embargo, es bueno que está seria de datos se tomen con pies de plomo, es decir, con toda la mesura posible.

En primer término, hay que recordar que uno de los grandes problemas que se atravesaron en esta administración pública federal, fue enfrentar el COVID, un fenómeno sin precedente en los últimos noventa años en el mundo y no solamente en México, por lo que, la educación se vio afectada de forma muy grave, pues las autoridades educativas no tuvieron muchas alternativas más que el implementar por dos ciclos escolares regulaciones sobre calificaciones aprobatorias, es decir, no se podía en los niveles de primaria y secundaria poner calificaciones menores a seis, es decir: “Todos aprobados”, lo cual, fue más que otra cosa, una decisión prudente, pues en las condiciones en que se vivía en esos dos ciclos escolares, resultaba absurdo poner calificaciones reprobatorias a niños y niñas enfermas, huérfanas, sin recursos para tomar las clases por medios electrónicos, etc., sin embargo, esto juega en esa estadística de no deserción, es evidente que, muchos no desertaron porque las calificaciones pasaron a segundo término con esa catástrofe de salud.

El otro factor que influye en que se haya disminuido la deserción escolar es lo que se está viviendo actualmente en las familias mexicanas y la disciplina en los centros educativos, pues es un hecho notorio que, se han relajado los controles y la exigencia en las escuelas y desde las propias familias, en el caso de estas últimas con tantos problemas económicos y de desintegración familiar, se ha dejado a los hijos prácticamente a su suerte, pocos son los padres de familia que se preocupan y se ocupan en las tareas de sus hijos, menos aún respecto a lo que sucede en el seno de las escuelas. Ha quedado en la historia muchas de aquellas tardes en donde los padres de familia se ocupaban de las labores escolares de los hijos.

En el caso de las escuelas, instituciones educativas, centros de estudio, universidades, etc., existe un ambiente generalizado de unos años a la fecha de no saturar a los alumnos de tareas, cargas académicas, labores educativas, etc., por el riesgo del estrés escolar que afecte considerablemente la salud de los alumnos, por ende, lo que ha sucedido es que, son ahora los padres de familia y los propios alumnos los que mandan y ordenan es las aulas y en los lineamientos escolares, se está volviendo prácticamente un delito cometido por los profesores reprender a los alumnos, reprobarlos, castigarlos, imponer las tareas, incluso, implementar exámenes sorpresa y otras cargas adicionales, en pocas palabras, son: “Los patos los que tiran a las escopetas”.

Desde luego, la consecuencia de esa conducta y ese ambiente generalizado en la academia es muy grave, lo que está sucediendo es que propiamente se están regalando en muchas de las instituciones las calificaciones, con la finalidad de no acarrear problemas los profesores, directivos y administrativos de esas escuelas, es preferible otorgar calificaciones aprobatorias por doquier.

Pero, en el caso de las instituciones particulares, es aún más grave, porque el problema actual con estas instituciones es que, asumen que sus alumnos no son simplemente alumnos, sino que se tratan como clientes, por ende, el exigir más cargas académicas provoca su deserción, perdida de alumnos o mejor dicho de clientes.

Así, no es nada sencillo considerar que la disminución de la deserción se trate de una victoria, pues hay muchos factores que representan que existan estos resultados, sobre todo factores externos que pudieran perjudicar en una educación de mejor calidad. (Web: parmenasradio.org)

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