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¿CON CLAUDIA SIGUE EL MALINCHISMO?

Introduction

La palabra malinchismo es un término que se utiliza en

la cultura mexicana para referirse a un complejo social

que rechaza lo propio y más bien, favorece lo extranjero.

El término tiene su origen en Malinalli o más conocida

por su nombre en el mito mexicano: “La Malinche”.

Guido Gómez de Silva

Las mujeres destacadas de México indudablemente son: Frida Kahlo, Elena Poniatowska, Salma Hayek, Lila Downs, y ahora: Claudia Sheinbaum, de que son destacadas, indudablemente que no hay objeción. Pero ¿Por qué las mujeres más destacadas de México con apellidos no castellanos?, ¿por qué con apellidos tan complicados para pronunciar y escribir para los mexicanos?, ¿por qué con apellidos “extranjeros”?, ¿subsiste la maldición de “La Malinche”?

Uno de los grandes escritores mexicanos, que mejor describió la cultura del mexicano, fue Octavio Paz, aquel premio Nobel de literatura del año de 1990, en el libro más emblemático del autor: “El laberinto de la soledad”, del año de 1950, hace una descripción de la Malinche, y desde luego, del malinchismo, de esa complejidad de nuestro pensamiento que se tiene como mexicano con que se favorece a lo extranjero y no a lo nacional.

Basta un ejemplo, acudiendo a un mercado o supermercado, la mejor fruta no dice calidad nacional, sino “calidad de exportación”, lo mejor es o se va para “afuera”. Y así, nos podemos ir con muchas cosas, que, en los tiempos del siglo XX, se incrementó cuando se apertura la economía mexicana para abrir las puertas a los productos extranjeros, con el tratado de libre comercio en 1994, más se tardó en entrar en vigor que en reventar y quebrar las marcas y productos mexicanos en el mercado nacional, que, desde luego, le tuvieron que dar su lugar a los productos del extranjero.

La historia del siglo XIX confirma ese malinchismo, hay que recordar de los verdaderos conservadores, no lo que hoy se tilda de esa forma, prefirieron a un gobernante extranjero que, a uno nacional, esa parte vergonzosa de la historia mexicana de acudir a Europa a invitar a algún personaje de la realeza europea para gobernarnos es parte de esa cultura que aún subsiste en México, lo guardamos en nuestro inconsciente, es de nosotros mismos, desde hace mucho tiempo.

Hasta en el simple fútbol actual, el jugador insignia de cualquier equipo del fútbol nacional debe ser extranjero, salvo el de las denominadas “chivas”, a ellos se les consiente que no sea así, porque es un equipo con: “Puros mexicanos”, salvo su entrenador, que, para variar, actualmente, también tiene un apellido impronunciable para nosotros, los mexicanos: Vejko Paunovic.

Así, estos tiempos no son la excepción, todas aquellas personalidades femeninas, son del último siglo en México: Frida Kahlo, Elena Poniatowska, Salma Hayek, Lila Downs, y ahora: Claudia Sheinbaum, y siguen siendo los personajes que nos permiten sostener que lo extranjero es mejor, que la diferencia entre ellas y nosotros es su origen, su apellido, su sangre, etc.

Desde luego que, ahora con la candidata a la presidencia por el actual partido oficial, es aún más complicado justificarlo, pero como aquí en México, hay muchas cosas que no entendemos del “pueblo bueno”, es un fenómeno que se adapta a la sociedad mexicana este nombramiento de una mujer con apellido “extranjero”, y la problemática es que, si la sangre del partido oficial proviene de lo más auténtico de la población, incluso, hay quien dice que este mote de “Morena”, (Movimiento de regeneración nacional), es una forma muy particular de identificar a millones de nosotros los mexicanos, primero porque es una palabra femenina, además, se refiere al color de nuestra piel y por la idiosincrasia y la religión de millones de mexicanos hace alusión a la virgen Morena, la virgen de Guadalupe.

Pero, la incógnita sigue allí, ¿cómo se logra que se legitime con esta mujer la candidatura a la presidencia?, de entrada, es evidente que jugando con el malinchismo, en segundo término, algo que se desconoce por la mayoría de la población es que ella, la candidata oficial, realizó estudios en el extranjero, lo cual desde la presidencia de la república actual es mal visto, porque solamente van a estudiar al extranjero para corromperse y saquear el país, ahora no queda otra más que cambiar el discurso al respecto de quienes estudian en el extranjero. Pero, como nos hemos acostumbrado a gobiernos “totalitarios”, como bien lo describió Hanna Arendt desde 1951, en su obra: “Orígenes del totalitarismo”, pues posiblemente de esto último nadie se dé cuenta, o bien, es la llave que cierra el círculo del malinchismo de nuestros tiempos nacionales. (Web: parmenasradio.org)

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