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Carta a los candidatos de los 20,286 cargos de elección popular

Silvino Vergara Nava

“Estamos configurando una sociedad de puntuaciones, rankings, calificaciones (ratings), impactos, indicadores, likes, estrellas, tasas… Vivimos en el régimen de la omnimetría, donde todo puede medirse y nada se valora con objetividad sin las cantidades. Hay una permanente medición y valoración de cosas, personas, profesiones e instituciones”.

Daniel Innerarity

En este año de 2024, se elegirán, a decir de los datos oficiales del Instituto Nacional Electoral, 20,286 cargos públicos, por lo que, para esa multitud de cargos públicos, de candidatos y de paso, para los partidos políticos que los proponen, está dirigida esta carta, divida en secciones de aquí al domingo de las elecciones, si las condiciones lo permiten:

A todos los candidatos de los 20,286 cargos de elección popular:

Decía Joseph Goebbels, (1897-1945) el ministro de propaganda del régimen nazi, que: “Una mentira repetida mil veces, hace una verdad”, y este es un pendiente que está colgando para las elecciones de los más de dos mil cargos públicos de elección popular, pues muchos de los candidatos ya se ven sentados en sus sillas como diputados, senadores, presidentes municipales, gobernadores, etc., debido a que en esta ocasión, más que nunca, se han multiplicado las encuestas por doquier, en donde las ventajas entre los candidatos, particularmente los del partido oficial, pareciera que están jugando en los buenos tiempos de la selección mexicana de fútbol con alguna selección del Caribe, pues esos resultados dan ventajas abrumadoras, sin embargo, bien lo sostenía aquel ministro que implementó toda una serie de mecanismos a favor de su partido y después, de su gobierno en Alemania, pudiera ser una mentira.

Y es que, sin meternos a lo que saben los expertos en términos de encuestas, por el simple sentido común y, lo que ha sucedido en otros países, estos datos de las encuestas es un mero dato estadístico, pero eso no significa que se trate de la verdad absoluta, sobre todo si ahora estamos viviendo en los tiempos de la pos-verdad. Somos muchos de los ciudadanos de a pie, que no recibimos una llamada, o bien, no somos encuestados en las calles, por ende, habría que ver cuál es el universo encuestado, además, muchos de los que son encuestados, para salir del apuro sostienen cualquier respuesta, esto sin perder de vista, que habría que ver que se pregunta y, sobre todo; cómo se pregunta, por eso es que, esto de las encuestas no es algo muy seguro, así que: ¡Cuidado!

Ya la prueba la dio el pueblo argentino, que estando hartos de gobiernos de izquierda en donde no han visto la forma de parar la inflación, entonces, lo que hicieron, fue votar por el candidato de derecha, desde luego que, con esos índices inflacionarios, ya no hay más que perder, y así lo hizo el pueblo argentino.

Por eso, independientemente de las encuestas y de toda la serie de distractores que hay, lo cierto es que, el ciudadano de a pie debe de defender su derecho a votar, simplemente porque los derechos como este, son luchas permanentes de las sociedades ante el Estado, más allá de que se traten los derechos fundamentales de un invento del Estado o bien, de un descubrimiento de la naturaleza de los seres humanos, en realidad, se trata de una lucha permanente de la sociedad ante su gobierno, que por ello es que hay que permanentemente luchar por esos derechos, como el acudir a votar.

El problema que tenemos es que no miramos hacia atrás, es decir en la historia de nuestro país, en donde fue hasta la década de los cincuenta del siglo XX que la mujer pudo acudir a votar; ¿podemos pensar la frustración de las mujeres de no poder gozar de ese derecho en aquellos tiempos?, y ahora resulta que, hay miles de mujeres que están pensados en no ir a votar, cuando ese derecho se ha ganado por la lucha de nuestras generaciones pasadas.

Pero, eso no es todo, en el siglo XIX, en México solamente votaban los hombres, mayores de 21 años, que supieran leer y escribir y es más que tuvieran solvencia económica; ¿podemos pensar de los miles de ciudadanos que estaban frustrados que no cumplían con esos requisitos para poder acudir a votar?, y ahora, contamos con miles que sostienen que están pensando no ir a votar. En aquellos tiempos del siglo XIX, cuando gobernaba Benito Juárez, se sostenía por el embajador de Estados Unidos de América que acudía a las casillas y veía como nadie se acercaba a ellas, desde luego que, el universo de votantes era mínimo, hoy es una lucha ganada, que pretendemos en pleno siglo XXI perder. Por ello, está más que comprobado que, los derechos fundamentales no son un invento, menos aún un descubrimiento, son victorias de la sociedad que permanentemente hay que proteger por las generaciones actuales, después será demasiado tarde. (Web: parmenasradio.org)

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