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Carta a los candidatos de los 20,286 cargos de elección popular

Silvino Vergara Nava

“Deben saber los súbditos del gran

monarca que ocupa el trono de España

que nacieron para callar y obedecer

y no para discutir ni opinar en los

altos asuntos del gobierno”.

Marqués de Croix

Virrey de la Nueva España 1767

En este año de 2024, se elegirán, a decir de los datos oficiales del Instituto Nacional Electoral, 20,286 cargos públicos, por lo que, para esa multitud de cargos públicos, de candidatos y de paso, para los partidos políticos que los proponen, está dirigida esta carta, divida en secciones de aquí al domingo de las elecciones, si las condiciones lo permiten:

A todos los candidatos de los 20,286 cargos de elección popular:

Los cargos que la multitud de candidatos se están disputando que se definirán en este próximo mes de junio de 2024, deberían de tener presente que no se trata de asumir el cargo en una empresa privada en donde muchas de las ocasiones se hacen lo que el jefe diga y a falta de órdenes por parte del jefe, pues cada quien hace lo que quiere. En cambio, los cargos en una institución pública, son totalmente diferentes, no puede hacerse lo que se quiera, ni lo que venga en gana, no se valen los caprichos, gustos, corazonadas, etc., debe de atender a los límites que se tiene en cada cargo público, para ello se encuentran el principio de legalidad y la división de poderes, como forma de limitar esos cargos públicos, y que para llegar a estos dos principios del Estado de derecho, le ha costado a la humanidad millones de muertos y tragedias innumerables.

El principio de legalidad, es sustancial en las funciones de la organización del Estado, porque las actuaciones de las autoridades deben de sujetarse a las disposiciones legales aplicables, no hay más que cumplir con las disposiciones legales que les facultan para algunas acciones, pero también los limitan para muchas más, por más buenos propósitos que se tengan no se puede hacer más de lo que la ley marca para cada cargo público, por ello es que, resulta muy importante que, ahora que están en campaña estos candidatos, por lo menos, se preocupen de cuáles son sus facultades en ese cargo y cuáles son sus limitaciones, pues tristemente se escucha a los candidatos haciendo campaña planteando propuestas, proyectos, planes, sobre lo que no le corresponde al cargo público por el cual están en campaña, así de dramático está el nivel de estas campañas electorales.

Pero, muchos cargos públicos cuentan con enormes flexibilidades en sus atribuciones, a lo que se le denomina como: “Facultades discrecionales”, que sirven para poder hacer sus acciones, a veces, con muy buenos propósitos, pero en muchas de las ocasiones, aprovechándose de las condiciones en que se encuentran en esos cargos públicos, por ello es que, se pierde el orden y se cometen los actos de arbitrariedad.

Las facultades discrecionales mal usadas, desmedidas son lo que provocan la arbitrariedad, es decir, que no haya razón para llevar a cabo alguna acción, pero se realiza simplemente por voluntad de ese servidor público, el problema en México es que muchos de los cargos públicos están llenos de facultades discrecionales, por lo cual caemos en el abuso de ellas y por ello vemos constantemente actos de arbitrariedad.

El problema no es solamente que se den esos actos de arbitrariedad, sino que estos conllevan otras situaciones más graves, que es la corrupción, ese mal que no se ha podido por lo menos aminorar, y que, por el contrario, cada día aumenta más y, se debe a que el propio sistema jurídico establece en sus disposiciones una gran carga de facultades discrecionales en cada cargo público, lo cual representa que se encubran arbitrariedades y con ello, la llave de la corrupción.

Por eso, para combatir la corrupción, deberían de estar interesados los candidatos a los más de dos mil cargos públicos de que, la corrupción no se combate con buenas intenciones, o con contar en los cargos públicos con un puñado de buenos ciudadanos, esta se combate frenando tantas y tantas facultades discrecionales previstas en las leyes.

Eso no es todo, el siguiente paso cuando se permite tanta discrecionalidad, con ello tanta arbitrariedad y por último, se cae en la corrupción es que, esta se encuentra a un simple paso de la violencia, y esto solamente se combate con la legislación penal, imponiendo más delitos, más sanciones, incrementando las penas, pero esto es meramente simbólico, no se puede combatir la violencia, si es que no se combate la corrupción y la mejor forma de combatirlo es frenando tanta discrecionalidad con que se cuenta en los cargos públicos, por ello es que la mejor propuesta para resolver este mal es limitar en el sistema jurídico tanta discrecionalidad impregnada en cada cago público, lo cual ningún candidato lo ha mencionado en sus campañas, posiblemente porque no sabe o bien, porque no le conviene. (Web: parmenasradio.org)

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