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30 años del movimiento Zapatisa

Silvino Vergara Nava

“Disculpen las molestias,

esto es una revolución”.

“La lucha por la justicia no

 tiene fecha de caducidad.”

 “El miedo es el arma preferida

de los opresores, pero

 también el motor de la resistencia”.

Subcomandante Marcos

Subcomandante Galeano

Capitán Marcos

Rafael Sebastián Guillén Vicente

Nadie se imaginó en México que ese día 1º de enero de 1994, el denominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional, (EZLN) había tomado diversos municipios de Chiapas. En esos tiempos parsimoniosos de México, no se contaba con los medios de comunicación actuales, no existían las redes sociales, muy pocos contaban ya con celulares, con muy mal servicio, por cierto, lo más rápido en comunicación era el teléfono y desde luego los telefaxes, que hoy ya son historia y desde luego, las noticias circulaban por medio de la radio, la televisión y el periódico que aún era impreso.

Este movimiento guerrillero, para la mayoría fue algo estrepitoso, fue totalmente sorpresivo, sobre todo para el ciudadano de a pie que, veía insistentemente en los medios de comunicación de aquel tiempo, que estábamos por finalizar un sexenio extraordinario en México, el que correspondió a Carlos Salinas de Gortari; se había controlado la inflación, se modificó el valor del peso, se controló la deuda externa, es más, se disminuyó la misma, se implementaron una serie de reformas constitucionales para dar entrada a la inversión extranjera, se creó la Comisión Nacional de Derecho Humanos para mejorar la protección de los derechos de la población, se llevó a cabo la firma del tratado de libre comercio con los países vecinos del norte, estábamos en los cuernos de la luna o por lo menos, muy cerca de ellos.

Era inimaginable sostener que un grupo de personas en Chiapas se sublevaran a la fuerza del gobierno, máxime que se tratara de cientos de personas y de pueblos de origen, sobre todo que no vivíamos la violencia que hoy se da día con día en muchos rincones de cualquier ciudad del territorio nacional, aún se encontraban en aquel tiempo el ejército y la marina en sus cuarteles, muy rara ocasión se veían circulando por las calles de las ciudades o las carreteras del país, no había los índices de secuestros, desaparición de personas, desplazamientos forzosos, homicidios con extrema violencia que se presentan actualmente, por ello es que, lo vivido ese 1º de enero de 1994, puso a los ciudadanos de a pie, en extrema preocupación.

En las costumbres de nuestro país, hace 30 años, aún no había tantos centros comerciales y menos aún, había tiendas, restaurantes, bares, cafeterías, supermercados, etc., que “osaran” abrir ese día primero del año. Hoy, ya es algo tan rutinario que no sorprende a nadie, por ende, se acostumbraba, lo que aún subsiste en estas fechas, que, se acudiera después de la cena de año nuevo al famoso “recalentado”.

Esa ocasión, ese recalentado no fue nada placentero, ante un país, que desde los movimientos estudiantiles de 1968 y jueves de Corpus en el año de 1971 en la ciudad de México, no se había vivido algo semejante, por eso, esas generaciones estaban impresionadas con lo sucedido aquel 1º de enero de 1994.

Si bien es cierto que, de oídas, por lo menos, se sabía que, en la década de los sesenta, hubo movimientos guerrilleros, particularmente, en Guerrero, de nuevo, de la Escuela Rural de Ayotzinapa, el grupo guerrillero creado por Lucio Cabañas (1938-1974), el denominado: “Partido de los pobres” en 1967, y la invasión de otro grupo guerrillero (Grupo Popular Guerrillero) el asalto al cuartel militar en Chihuahua de Cd. Madera en 1965, fuera de esas fechas ya pasadas, se respiraba paz generalizada en México en la década de los noventa.

Para muchos que recordamos esa fecha del 1º de enero de 1994, cambio la historia de México, nos enfrentamos a lo que hoy estamos viviendo y que solamente lo veíamos en las noticias que sucedía en países de Centroamérica, Guatemala con la guerra civil de aquel país, y particularmente Colombia, con sus grupos guerrilleros: Las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia, los narcotraficantes, la sublevación de pueblos de origen en el sur de ese país, y gobiernos provinciales y municipales que tomaban posesión de sus cargos, pero que no gobernaban. México hace 30 años, abrió el camino a lo que hoy estamos viviendo de violencia, enemistad, rencillas y, lo peor de todo, es que, no hay retorno. (Web: parmenasradio.org)

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