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1857: La batalla de jueves Santo

—9 de abril de 1857—

Silvino Vergara Nava

“El aturdimiento es universal; los diputados se

ocupan en confeccionar proclamas incendiarias;

hay empleados y jueces que renuncian, cuerpos

de guardia nacional que se disuelven y se baten

por facciosos en este momento a los soldados…

En Veracruz se pronuncia la fuerza armada y

protestan las autoridades en Puebla…”.

Carta de Guillermo Prieto

18 de diciembre de 1857

De las fechas olvidadas de la historia oficial de México, de esas que no se dictan en los libros de texto y en las clases de las escuelas primaria y secundaria, que nunca se convierten en días de conmemoración por las instituciones del Estado, sobre esas historias olvidadas, porque no son “políticamente” correctas recordarlas, está el 9 de abril de 1857, que en plena Semana Santa de aquellos días, se presentó una revuelta más en ese México inestable, conflictivo, ingobernable, multi-invadido, defraudado, que se tuvo por todo el siglo XIX. Batalla que se le denominó como: “La batalla de Jueves Santo”.

Basta recordar que en el año de 1857, después de tanta inestabilidad política, social y desde luego, precariedad económica, es que se promulga una nueva Constitución, el 5 de febrero de ese año, pero una vez promulgada por el presidente en turno, el poblano Ignacio Comonfort, resulta que nadie, o mejor dicho, muy pocos, estaban de acuerdo con esa carta magna, objetada por la generalidad de la población, empezando por el propio presidente de la República, pues para algunos, era imposible para gobernar con esa constitución liberal, para otros, era una serie de regulaciones imposibles de cumplir, para otros más estaba alejada de la tradición y cultura mexicana, otros más sostienen que, no era viable para el gobierno de esta nación, por ello es que, provocó un sinnúmero de rencillas, disputas y controversias de corte jurídico y social, en pocas palabras no había mucha intención de aplicar la emblemática Constitución de 1857.

Lo que sucedió es que, en la Constitución de 1857, se establecía entre otras cosas, la obligación de jurar ante la Constitución por parte de los servidores y funcionarios del Estado, sin importar su cargo o rango, por lo cual, hubo una oposición férrea al respecto, sobre todo auspiciada por la iglesia católica, pues está Constitución abolía el precepto que establecía que la única religión era la católica, además de que previamente se habían publicado leyes que estaban desapareciendo el fuero religioso, que estaba obligando a la iglesia a vender sus bienes que no eran de uso religioso, que implementaban el registro de nacimientos, fallecimientos, matrimonios de las personas ante el Estado y no ante la iglesia, por lo cual, para la iglesia fue un golpe muy duro y muchos de sus miembros incentivaban a la población y a sus feligreses a que se incumpliera con la Constitución, al grado de que, quien jurará la Constitución sería excomulgado, en caso de estar en agonía no se le permitía imponer los santos óleos, etc.

Debido a esas disputas que no quedaban en simples discusiones o palabras, es que, se presentó una revuelta que se llevó a cabo ese Jueves Santo: 9 de abril de 1857, pues muchas de las iglesias, templos parroquias, cerraron sus puertas en plena Semana Santa como una forma de oposición a la Constitución promulgada el 5 de febrero de 1857, debido a ello es que, algunos adversarios a esa postura, pretendieron introducirse a las iglesias, templos y parroquias lo cual provocó esa serie de rencillas que acabaron en toda una rebelión de ese Jueves Santo.

Esa inestabilidad que se vivió en esos tiempos ha sido olvidada en nuestra actualidad, evidentemente, muchos de nosotros hemos perdido esas parte de la historia, otros más, que somos la mayoría, no sabemos de ese pasaje de la historia de México de la batalla del Jueves Santo, pero lo cierto es que de hace casi 200 años de esos sucesos, pareciera que seguimos en las mismas condiciones en la nación, en esos tiempos no se le denominaba inseguridad pública, menos se hablaba de seguridad jurídica, o bien, de respeto a los derechos humanos, pero lo que si bien no se contaba con esos conceptos, se hacía mención de las mismas necesidades primarias de los particulares, que es el respeto a la dignidad de las personas, a la libertad de las personas, entre otros derechos. Esta Constitución de 1857, se promulgó como respuesta a los gobiernos autoritarios, como fue la dictadura de Santa Anna, la última ocasión que llegó a la presidencia de las que se dicta por la historia que fueron once ocasiones, sin embargo, con la celeridad de contar con una Constitución liberal, la reacción fue entre otras, lo que sucedió aquel Jueves Santo, oposición generalizada, de la cual desafortunadamente en estos tiempos de tanta incertidumbre jurídica, inseguridad pública, pudiéramos buscar en esos sucesos de la historia para entender nuestra realidad presente. (Web: parmenasradio.org)

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